El Ministerio de Agricultura (Minagri) anunció que, desde esta semana, Chile y Brasil ya están utilizando certificados fitosanitarios electrónicos para facilitar el comercio de productos agrícolas y forestales entre ambos territorios.
Según la institución, esta innovación impulsa la digitalización de los procesos de inspección, disminuye el uso de documentos impresos y refuerza la seguridad y la eficiencia en las operaciones comerciales.
La ministra de Agricultura, Ignacia Fernández, resaltó que Brasil se mantiene como el principal aliado de Chile en el Cono Sur y ocupa el segundo lugar en Latinoamérica dentro del sector silvoagropecuario.
La secretaria de Estado afirmó que la puesta en marcha de este mecanismo constituye un avance clave para la modernización del intercambio agrícola. Con este sistema, será posible acelerar los despachos, optimizar los controles sanitarios y disminuir costos, además de reducir riesgos de fraude y simplificar gestiones en las zonas fronterizas.
Intercambio comercial Chile-Brasil
La ministra del Minagri explicó que este progreso refuerza una alianza comercial clave, generando beneficios directos para los exportadores, los consumidores y las operaciones logísticas de ambos países.
Para el caso de los envíos chilenos con destino a Brasil, el sistema abarcará todos los productos hortofrutícolas, forestales y el material de propagación que se comercializa entre ambas naciones.
“En una primera etapa, Brasil comenzará con un grupo acotado de productos -como granos de café, semillas de betarraga y girasol, jengibre y pimienta- para luego ampliarse progresivamente”, detalló Fernández.
Durante 2024, los envíos silvoagropecuarios de Chile hacia Brasil registraron USD 704 millones FOB, lo que representa un incremento del 36% en comparación con el año previo.
Brasil se posiciona como el principal mercado para el vino chileno embotellado y mantiene una demanda significativa por frutas frescas, frutos secos y aceite de oliva.
Para Chile, Brasil también cumple un rol fundamental como proveedor de insumos esenciales para la actividad pecuaria, entre ellos soya, maíz, así como carne bovina y avícola.


