La petrolera Shell obtuvo una ganancia neta atribuible de US$5.694 millones durante el primer trimestre de 2026, reflejando un crecimiento de 19% frente al mismo período del año anterior. Junto con la presentación de sus resultados, la empresa confirmó que impulsará un nuevo programa de recompra de acciones por US$3.000 millones, el cual será ejecutado durante el segundo trimestre del año.
En cuanto a su desempeño comercial, los ingresos acumulados entre enero y marzo alcanzaron los US$70.133 millones, manteniéndose prácticamente estables respecto a la cifra reportada en igual tramo de 2025. Al cierre del trimestre, la deuda neta de la compañía se ubicó en US$52.606 millones, cifra que representa un incremento interanual de 26,7%.
Por otro lado, la producción conjunta de petróleo y gas registró una caída de 4% en comparación con el cuarto trimestre de 2025. La disminución estuvo marcada principalmente por las consecuencias del conflicto en Oriente Próximo, que afectó los volúmenes provenientes de Catar.
En contraste, el negocio de gas natural licuado (GNL) mostró un avance de 1%, favorecido por una mayor producción en Canadá, aunque parte de ese crecimiento fue limitado por las condiciones climáticas adversas en Australia.
Wael Sawan, director ejecutivo de Shell, destacó que “Shell obtuvo unos sólidos resultados gracias a nuestro enfoque constante en el rendimiento operativo durante un trimestre marcado por una disrupción sin precedentes en los mercados energéticos mundiales”.
Desde la mirada de los analistas, Ignacio Mieres, Head of Research de XTB, señaló que las cifras de la petrolera “superaron las expectativas del mercado durante el primer trimestre”. Según explicó, el desempeño financiero se vio favorecido por el importante incremento en los precios de la energía, impulsado en gran medida por las tensiones derivadas de la guerra y su impacto sobre el suministro mundial.
El especialista también recordó que el propio CEO de Shell advirtió recientemente que “existe la posibilidad de que los precios de la energía mantengan una tendencia alcista durante los próximos 6 a 12 meses, lo que sugiere que los efectos de la crisis energética podrían extenderse por más tiempo”.
Asimismo, el experto enfatizó que la producción de la OPEP descendió esta semana a niveles que no se observaban desde hace casi tres décadas. Este escenario, explicó, fortalece la percepción de que el mercado energético ya no enfrenta únicamente dificultades vinculadas al suministro, sino también un problema de carácter más estructural relacionado con la capacidad de producción.


