La inflación anual de la eurozona subió a 4% en octubre, dos décimas por encima del resultado de septiembre, según la estimación preliminar de Eurostat. La tasa alcanzó así su mayor nivel desde septiembre de 2023, impulsada principalmente por el encarecimiento de la energía.
Los precios energéticos aumentaron 20,8% frente a octubre del año pasado, después de subir 18,9% en septiembre. También se aceleraron los servicios, desde 3,2% a 3,3%, y los alimentos, alcohol y tabaco, desde 1,3% a 1,6%.
Los bienes industriales no energéticos avanzaron 1,2% anual, una décima más que el mes anterior. En contraste, la inflación subyacente, que excluye la energía, los alimentos no elaborados, el alcohol y el tabaco, se mantuvo en 2,5%.
Diferencias entre las principales economías
El comportamiento fue dispar dentro del bloque. Alemania redujo su inflación en cinco décimas, hasta 2,8%, mientras España anotó una baja de una décima y llegó a 4,9%.
Italia mostró el mayor aumento entre las grandes economías: la tasa subió 1,2 puntos y alcanzó 5,6%. En Francia avanzó cuatro décimas, hasta 3,8%.
Las tasas más altas de la eurozona correspondieron a Lituania, con 6,1%, y Bulgaria, con 6%. En el extremo opuesto se ubicaron Malta, con 2,3%; Alemania, con 2,8%; y Eslovaquia, con 2,9%. De acuerdo con la estimación, todos los integrantes del bloque superaron el objetivo de inflación de 2% del Banco Central Europeo.
Expectativas sobre las tasas de interés
El repunte fortaleció entre analistas las expectativas de un aumento de tasas del BCE en diciembre, aunque esa decisión aún no está confirmada. Nicola Nobile, de Oxford Economics, sostuvo que los datos refuerzan los argumentos para un ajuste, mientras Carsten Brzeski, de ING, advirtió que la estabilidad de la inflación subyacente limita las razones para aplicar alzas más agresivas.


