La deuda bruta del Gobierno Central llegó a 44,7% del producto interno bruto al cierre del tercer trimestre, según informó la Dirección de Presupuestos (Dipres). El indicador quedó a 0,3 puntos porcentuales del nivel prudente de 45% del PIB.
El indicador aumentó 1,7 puntos porcentuales respecto de junio, cuando representaba 43% del PIB. La deuda alcanzó así su mayor proporción respecto del tamaño de la economía desde 1990.
El umbral fue establecido en 2022 a partir de una recomendación del Consejo Fiscal Autónomo (CFA). Su objetivo es servir como referencia para evaluar la capacidad del Fisco de cumplir sus compromisos sin elevar excesivamente los riesgos para las finanzas públicas.
Superar el umbral de 45% del PIB no implica una sanción automática, una prohibición de emitir nueva deuda ni una situación inmediata de insolvencia. El indicador funciona como una referencia prudencial para evaluar la sostenibilidad de las finanzas públicas.
Hacienda proyecta cerrar 2026 con una deuda equivalente a 42,7% del PIB. El CFA, en cambio, ha advertido que el indicador podría superar el umbral hacia 2029. Ambas cifras corresponden a proyecciones sujetas a supuestos económicos y fiscales.
Efecto del tipo de cambio
El saldo de deuda bruta llegó a $160.030.895 millones al término del tercer trimestre. La variación del dólar incidió en $2.506.927 millones sobre ese monto, debido al efecto de convertir a pesos las obligaciones denominadas en moneda extranjera.
Los pagos por intereses alcanzaron $1.467.312 millones, de acuerdo con la información citada de la Dipres.
Riesgos de una deuda mayor
Víctor Silva, académico de la Universidad de Santiago, explicó que un aumento persistente de la deuda podría reducir el espacio disponible para responder a emergencias y elevar la proporción del presupuesto destinada a intereses.
El especialista añadió que un deterioro de la percepción de riesgo puede encarecer el financiamiento del Estado y, eventualmente, influir sobre el costo del crédito para hogares y empresas.


